Carta Editorial
Entre puertas vencidas y cajones: / un espejo con marco de madera bubinga/, te escondes/. Me siento frente a un cristal oscuro con la seguridad de que, / los caminos buscan destino: /en una vuelta de mi mano se abre el mundo/ más allá del noveno cielo externo/. Percibo irregularidades, pero soy incapaz de saber qué hay/. Mis delgados dedos no alcanzaban a tapar toda mi cara.
Un camino de edades y de falsos reflejos, /vamos donde la paciencia no niega que la gloria de este mundo es transitoria/. Sólo los grandes solitarios emprenden largas caminatas/. Y, sin embargo, me siento igual que ayer…/ lo que sea que quede de ti seguirá vagando/. Nada lo conciben distinto, la gente sigue en su mismo inframundo/.
Háblame del tiempo gastado, / como los pasos de un lienzo sin piernas/.
Ahora que el trino ha cesado/, el giro de la historia debió haber sido otro.
– Las editoras