Número 13

Carta Editorial

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Muchos de los textos que siguen se moldean gracias a un yo persistente. Incluso se habla de ego y espejos. Pero, aun así, parece que la situación de esas primeras personas, el pavimento donde las vemos incidir, es el cuerpo común de este número. Muchas de ellas son concretas: un café, una casa o un santuario. Otras son más bien simbólicas, y pueden ayudarnos a ver y sugerir temas importantes: un calabozo infinito, una ciudad grisácea y un velorio. Hay un tercer tipo de situación: el propio texto, la producción de un lugar escritural. Así vemos, por ejemplo, páginas que hablan de textos, imaginarios que dan forma a memorias, omóplatos que se tornan en sueños, y relatos sobre poesía.

Uno de los temas con mayor presencia, la muerte, es igual de corpóreo y palpable: víctimas y sangre, aunque también sombras y miedo. Terminamos con otro rasgo considerable dentro de estos escenarios: su dualidad. Junto a lo devastado, lleno de alambres y perros de nadie, parece existir el augurio, o quizá la cavilación, de una divinidad adormecida.

– Los editores