La neta del planeta

Adicciones, sexo y las Kardashian

/ por Mapi/

Hace unas semanas fui a una fiesta con personas dos generaciones más chicas que yo. Al principio pensé que iba a ser algo tranquilo porque habían chicos de entre 13 y 15 años. La verdad no sé qué hacían ahí, pero eran las personas más ambientadas. Creí que era porque estaban emocionados de ir a su primera fiesta con personas mayores, luego me di cuenta de que estaban súper ebrios y drogados. Pero eso no fue lo peor: cuando fui al baño me encontré con un chavo de unos 15 años teniendo sexo con una niña de 13 o 14, se veía muy pequeña. Pensé que al verme ahí pararían, pero no fue así, tuve que salir del baño con cara de poker face. No me asusta que la gente tenga sexo, al final es algo normal que todos hemos hecho o vamos a experimentar, lo que me asusta y preocupa, es que chicos y chicas de muy corta edad ya lo practican. Es alarmante que las nuevas generaciones sean demasiado precoces y que muchos vean las adicciones como algo normal y de moda.

      En la actualidad, según estadísticas publicadas por el periódico Universal, México tiene una taza de adicciones juveniles del 57%, o sea que 2 millones 387 mil jóvenes son adictos ya sea al alcohol, marihuana, cocaína o éxtasis. Un millón 798 mil 400 menores de edad —de primaria a bachillerato—, han probado drogas ilegales; de estos, 152 mil 181 son estudiantes de quinto y sexto grado, cuya primera sustancia de consumo ha sido la marihuana, seguida de inhalables y cocaína. Por otro lado, el 32% —entre los 14 y 17 años—, han perdido su virginidad, ya sea por una borrachera, por “amor” o por simple calentura, sin embargo, la mayoría de ellos no supo —o no quiso— cuidarse, por lo que el 53% de ese grupo, terminó con un embarazo no deseado.

      La pregunta aquí es: ¿por qué las nuevas generaciones son más vulnerables a estas adicciones? A mi parecer, creo que es por las personas que siguen en redes sociales. La mayoría busca ser o tener la misma fama o dinero que ellos, como por ejemplo, las Kardashian, quienes en la actualidad son unas de las influencias más grandes por tener fama, dinero y cuerpos (de silicona) increíbles. Niñas de 15 años las ven como diosas por tener pestañas postizas, traseros de plástico y bolsas Gucci. Sus seguidoras consumen sus productos (Kylie Cosmetics) para parecerse un poco a ellas, de hecho, han habido casos de quinceañeras que le piden a sus padres operaciones de busto o inyecciones de botox para tener una imagen similar a la de Kylie Jenner, quien confesó que por sus inseguridades pago 150,000 dólares para verse “guapa” y para que sus productos resaltaran con su imagen.

      De igual manera, la música que escuchan no es muy apropiado para su edad: artistas como Maluma, Bad Bunny y Ozuna hacen canciones con alto contenido sexual que son cantadas por niños que no saben su significado. Esto, por supuesto, no es de importancia para estos famosos porque al final; estos niños consumen su trabajo y ellos generan ganancias. Los bailes en sus videos son imitados por niños que apenas se están desarrollando, y lo hacen con el fin de sentirse mayores, de estar a la moda, de ser parte de algo, y aunque es normal que los jóvenes quieran sentirse adultos, se debe de poner un límite. No tengo nada en contra de estos artistas, mentiría si dijera que no los escucho porque la verdad es que sus canciones son muy pegajosas, pero su contenido puede llegar a ser ofensivo y niños de 15 años lo repiten o lo llegan a emular.

       ¿Qué pasó con la inocencia? Cuando yo estaba en la secundaria la canción más fuerte que escuche fue “Pásame la botella”, y recuerdo que un amigo la cantó y el maestro lo reportó, nos dijo que esas no eran canciones para niños de nuestra edad. Antes pensaba que exageraba, que solo era una canción que estaba de moda. Se lo conté a mi mamá y me dijo: “no quieras volar cuando apenas sabes gatear”, creo que se volvió su frase favorita porque cada vez que intentaba ser como mi hermana mayor me lo decía, y ahora entiendo que hay etapas para todo, que las experiencias y conocimientos que adquirimos cuando somos pequeños crean nuestra forma de ser. Por eso es importante que les enseñemos a las nuevas generaciones cosas buenas, no canciones que hablen de infidelidad, sexo y drogas porque —y sé que todos dicen esto—, ellos son nuestro futuro. Además, son niños que deberían de estar jugando en vez de estar perreando, deberían de usar la tecnología para aprender, no para mandar sus nudes, deberían de conocer el mundo exterior y no el interior de unos pantalones. Simplemente no deberían perder su inocencia tan pronto.

       Ahora bien, no estoy diciendo que deberíamos de censurar todos los medios tecnológicos o encerrarlos hasta que cumplan 18, sino que deberíamos de hacerles más caso, enseñarles que crecer no significa estar drogado 24/7, que su primera vez no debería ser en un baño público con la primera persona que vean, que bailar no significa zangolotear el cuerpo de una forma erótica. Debemos de enseñarles a valorarse, a respetar a los demás, no juzgar sin conocer. Debemos de darles una educación sexual adecuada para prevenir embarazos indeseados o enfermedades, debemos de enseñarles que no deben de volar si apenas están gateado, porque el día que vuelen no sabrán qué onda con su vida.

 

 

 

Los textos así como su contenido, su estilo y las opiniones expresadas en ellos, son responsabilidad de los autores y no necesariamente reflejan la opinión de la UDLAP. (Para toda aclaración: esporarevista@gmail.com)

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