Crítico, no criticón

Contras del nuevo sistema de enseñanza

/por Carlos Cuauhtémoc/

Tanto la SEP como la UNAM se han visto obligadas a cambiar las estrategias de enseñanza y contenidos de sus planes de estudio. Al frente de ambas instituciones hay personas determinadas a arrancar las prácticas anteriores por considerarlas obsoletas, sepultando así el conductismo (es decir, una recompensa o refuerzo positivo si se hace algo bien, y un castigo o refuerzo negativo si se hace algo mal); que, si bien es limitado en varios aspectos, en el contexto mexicano funcionaba y se acercaba más a la realidad conjunta del país.

 

          Hoy la enseñanza se inclina hacia el constructivismo, donde el profesor es un guía y el estudiante un ente activo dentro del aula, que aprende por sí mismo. Además resalta ideas importantes como el aprendizaje significativo, vincula una emoción en el alumno para que recuerde el tema, da ejemplos cercanos a su contexto, realiza actividades, toma en cuenta su opinión y el conocimiento previo.

 

          Se muestra innovador, llamativo y promete un mayor aprendizaje, pero se vuelve problemático al querer insertarlo de manera arrasadora en la población mexicana (tan diversa por regiones, clases sociales, espacios rurales y urbanos). Intenta frenar un tren de costumbres, prácticas educativas originadas en casa, sin tomar en cuenta las diferencias y necesidades particulares de cada comunidad.

 

          El primer defecto es exagerar en el uso de Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs), su uso es normal en las clases medias y altas, pero en escuelas orientadas a otro tipo de población es difícil utilizar dichas herramientas. A estas limitantes se suma que, en escuelas con más capital, se presiona al docente para que ocupe TICs en lugar de priorizar el conocimiento, haciendo que el maestro se preocupe más por cumplir con los requisitos que por enseñar. Este escenario se complica en las materias metódicas como matemáticas o física, dado que la única manera de obtener ese conocimiento es a través de la resolución de problemas. Por lo cual, la dinámica tradicional, donde el docente resuelve las operaciones y revisa el procedimiento, tiene una mayor efectividad, en contraste con poner a los alumnos a buscar videos de personas resolviendo dichos planteamientos.

 

          La tecnología es una herramienta para facilitar las actividades diarias, no para complicar los procesos. Llega a entorpecer la clase en lugar de agilizarla y se presta para distraer al alumno, ya que, al utilizar las TICs, el aprendizaje se centra en cómo operarlas, dejando a un lado el contenido de la actividad y pasando el conocimiento a segundo plano. El maestro ya no dirige toda la clase; algo bueno, pero el papel de facilitador que tiene en el constructivismo le quita autoridad, limitando el aprendizaje hasta donde el educando alcance a descubrir por sí mismo. Podría optarse por un sistema mixto, en el cual el docente explique el proceso, después el alumno complemente y haga preguntas para llegar al momento donde, mediante una actividad individual o en conjunto, plasme lo que aprendió y pueda en grupo complementarse lo que no haya quedado claro.

 

        Otro cambio es agregar un modelo humanista pero mal enfocado, porque no se busca generar aprendizaje a partir de la curiosidad, cooperación, empatía y reflexión. En su lugar se baja la exigencia, se califica la entrega de tareas priorizando retroalimentar al alumno y no que él cumpla con los requerimientos. Si al final no alcanza los objetivos planteados, se culpa al profesor. El educando no percibe la necesidad de mejorar su trabajo, se siente protegido por sus papás, sabe que el profesor no puede castigarlo de manera enérgica y, por lo tanto, puede distraerse en clase. Así, el profesor pasa de ser la autoridad a tener que tolerar al alumno mientras acepta trabajos atrasados.

 

          Las nuevas tendencias buscan sepultar toda práctica conductista como el conocimiento memorístico, necesario en muchas materias donde es la base para generar análisis. ¿Cómo relacionar los climas, puertos, relieves y flujos migratorios de México con su área de influencia si el dicente no sabe de memoria en dónde están los 32 estados? El alumno se siente cómodo con la omisión de éste y la aplicación de exámenes menos exigentes, porque significa menos horas de repaso y dedicación.

 

          El punto más cuestionable que tiene el constructivismo es que se prioriza generar habilidades y no conocimiento, una situación que desde el punto de vista de los profesores es preocupante, ya que la función central de la escuela es enseñar. Si la escuela se inclina en preparar gente para el mercado laboral, en vez de entrenar mentes críticas con argumentos para mejorar su comunidad, pierde sentido la existencia de los centros educativos.

 

          Para el contexto mexicano también ha sido contraproducente no sancionar al dicente por distraer a sus compañeros o jugar en clase. Es entendible no mezclar lo académico con lo disciplinario, pero el miedo a que le bajen calificación, ser sacado del salón o quedarse sin derecho a examen es más efectivo que poner un reporte. Suena limitado y retrógrada, pero daba buenos resultados, ya que es una falta de respeto al trabajo del maestro y afecta a compañeros que quieren aprender. Además, en casa así nos educan, con premio-castigo. En los trabajos funciona de la misma forma: si llegas tarde, faltas a una junta o pierdes el tiempo, no te pagan o haces servicio social, te castigan bajándote el sueldo y de esa manera te aplicas. ¿Por qué en la escuela debería ser diferente que en el resto de la sociedad si así funciona para el contexto de México?

 

          Muchos de los problemas tienen origen en las costumbres de la población. Para solucionarlo se debe mejorar la educación considerando su entorno, además que las prácticas que se incorporen deben responder necesidades específicas de cada región y nivel escolar. De otra manera será difícil sentarnos en la mesa junto con otros países desarrollados.

 

 

 

 

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