La neta del planeta

¿Qué está pasando, México?

/ por Mapi/

 

Violaciones, secuestros, balaceras, robos, asesinatos. Desde cuándo nos convertimos en una película de terror, en donde el protagonista tiene que estar encerrado en su casa por miedo de ser herido, por miedo de que todos los días sean un viernes 13.

  “No hables con desconocidos”, “no te pongas faldas tan cortas”, “regresa antes de las diez”, “es mejor gritar fuego que ayuda porque de lo contrarío no te ayudarán” ,“debes ir a todos lados con tu gas pimienta”, “no dejes tu bebida sola porque pueden drogarte sin que te des cuenta”; son algunas de la expresiones que se repiten a diario antes de salir de casa, cuando lo único que deberían de repetir es “no se te olviden las llaves” o “conduce con cuidado”, pero no; desde hace tiempo, en México, la seguridad parece más un privilegio que un derecho.

  Según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) en los primeros seis meses de este año han habido 15 mil 973 asesinatos, lo que equivale a 11.01 homicidios por cada cien mil individuos. Al día, ocurren 83 asesinatos, 4 por hora, de los cuales, 226 son feminicidios; 10 mil 898 secuestros, 6 raptos por día.

  Ahora bien, cuando el crimen ya está hecho, se supone que la “justicia“ debería de encargarse pero la realidad es, que la condena para un homicidio en México, es de dos a cinco años de prisión, eso claro si no se paga una fianza mínima de 400 mil pesos. ¿Qué pasa cuando la condena ya está cumplida? Fácil, los dejan libres con la esperanza de que no lastimaran a nadie, pero ¡sorpresa! nadie cambia de la noche a la mañana; el criminal volverá a asesinar, secuestrar o robar pero ¿Lo hace porque está en su ADN o porque seguimos permitiendo que el crimen crezca? Yo creo que un criminal se hace delincuente por su entorno y educación ya que nadie nace siendo malo, son las experiencias las que forman al individuo; no ayuda en nada si la persona ya corrompida, se encuentra en un lugar donde lo corrompen más al enseñarle nuevas técnicas para ser un delincuente hecho y derecho; en cambio, si las prisiones de México fueran un lugar de recapacitación, creo, que cuando salgan de ahí no estarían pensado a quién secuestrar para poder tener dinero, sino que realmente buscarían un trabajo y estaría conscientes de sus acciones.

  La cuarta compañía, película dirigida por Amir Galván Cervera y Mitzi Vanessa Arreola, muestra las prisiones en México y cómo estas son las nuevas escuelas para los delincuentes, principalmente para los adolescentes. En contraste, en Finlandia las prisiones son “asilos” y los prisioneros “estudiantes”, cada uno tiene su propia llave de celda, pueden usarla siempre y cuando ya hayan limpiado su cuarto y cumplido con sus deberes. Este país europeo es uno de los lugares en el mundo con menos presos, por cada 100.000 habitantes hay 52 reclusos; en México, hay 108 mil 870 y en sus celdas, la corrupción es el pan de cada día ya que se hace de todo para sobrevivir. En Finlandia los “estudiantes” tienen derecho de asistir a talleres como manualidades o música, así como tener un terapeuta que los ayuda a refleccionar sobre sus acciones. Las prisiones finlandesas son nuevas oportunidades, porque la dignidad humana, para ellos, se debe de reformular y al salir de ellas tienen facilidad para encontrar trabajo, lo que en México no sucede por miedo a que vuelvan a cometer algún crimen.

  Es una pena que un país con tanto potencial, la inseguridad sea un problema tan grande. Es una injusticia que nadie hace nada por temor de no volver a luchar sus batallas, por temor de que su cuerpo sea lanzado a una barranca, por temor de que los medios de comunicación no le hagan justicia. Hace poco una estudiante desapareció y fue encontrada muerta, otro fue asesinado por sus compañeros, uno más murió en una balacera; un niño de cuarto de primaria fue violado por sus compañeros de quinto, un hijo asesinó a su padre por no dejarlo salir de fiesta.

¿Se puso de moda lastimar a los demás o sólo dejamos de ser humanos?

 

 
 

Los textos así como su contenido, su estilo y las opiniones expresadas en ellos, son responsabilidad de los autores y no necesariamente reflejan la opinión de la UDLAP. (Para toda aclaración: esporarevista@gmail.com)

You might also like

disqus comment