La neta del planeta

Usted tiene un nuevo mensaje

/ por Mapi/

 

Cada vértebra de tu cuello se estira para después ponerse rígida, tu cara pega contra el volante, rebota al reposacabeza y tu nariz comienza a sangrar. A lo lejos se escucha el crujido de un cristal y una llanta derrapando, tus manos tiemblan, con dificultad volteas a tu alrededor. No sabes qué pasó, sólo ves tres autos delante tuyo hechos añicos. Quieres salir de tu coche pero la puerta está atorada, tu respiración se acelera. ¿Estarán muertos?, ¿fue tu culpa?, intentas recordar, entender cómo acabaste ahí. En eso escuchas una ambulancia que va abriéndose paso entre la multitud, en cuestión de segundos sacan de uno de los coches a una mujer embarazada con el cuerpo lleno de sangre, la suben a la ambulancia y en poco tiempo sacan, del mismo coche, a un hombre que comienza a gritar “¡Paola!”. Te desmayas. Al día siguiente la foto de tu rostro sale en el periódico con el cintillo “Dos muertos, tres heridos y una llamada contestada”.

  En México, suceden 42 accidentes viales cada hora, uno por cada minuto y medio; 2 muertes cada hora, 1.25 millones de muertos anualmente y, entre 20 y 50 personas sufren traumatismos. Las causas primordiales son el alcohol y el uso del celular. “Sólo están pegados al chingado teléfono”, diría mi abuelo, y con toda razón, ya que actualmente no nos despegamos de él; vamos a clases, comemos, salimos, nos bañamos con él y sólo falta (y no dudo que ya haya casos) que tengamos relaciones sin dejar de usarlo, ¿cuándo comenzamos a ser tan dependientes de un aparato tan cegador?

   Contestar un mensaje toma diez segundos, tomarse una foto mientras se conduce veinte segundos, un semáforo en rojo dura veintiocho segundos, de los cuales, en menos de cinco, un coche puede atropellar a un peatón. Sin embargo, a muchos conductores no les importa respetar las reglas de conducir siempre y cuando hayan salido bien en un snap o le hayan contestado rápido a su media naranja.

   Fingimos necesitar tanto el teléfono que Salvador Rochín, Jaime Rivera y Moisés Maislin crearon una aplicación llamada “Napify”, cuya función es evitar el uso del teléfono al conducir; esta aplicación premia al usuario cada vez que deje de usar el celular. No es una mala idea, pero a mi parecer es innecesario ya que no deberías de tapar un error con otro, pues lo que se intenta es dejar el teléfono mientras se conduce, y creo que la forma correcta es el auto-control y no una app que nos diga lo que no debemos hacer. ¿Por qué seguir cegados con más tecnología?, ¿acaso no somos lo suficientemente razonables para decir que no a algo?.

  Hace unos meses a un familiar mío le chocaron, su coche quedó atrapado entre tres vehículos y como consecuencia tuvo que usar collarín durante dos meses. El daño no fue tan grave a comparación de lo que ocurrió con las demás personas involucradas en el accidente; una de ellas fue una mujer embarazada que, desgraciadamente, perdió la vida. El causante fue una señora de 40 años, su excusa: “es que tenía que contestar la llamada porque podía ser de la oficina”, a lo que las autoridades contestaron con “el que pega paga”, por lo que un joven de 25 años, dueño del segundo coche, tuvo que pagar el precio, haciendo que todos enloquecieran y exclamaran cosas como “es que los jóvenes son muy inconscientes”. No, la edad no te hace inconsciente la educación, sí.

  Actualmente preferimos culpar a otras personas en lugar de asumir la responsabilidad de nuestras acciones, hemos perdido la habilidad de hacer conciencia y también el respeto a otros; constantemente creemos que todo está bajo control y que “si no me pasa a mi” entonces no es real, pero debemos darnos cuenta que un vehículo es una arma de doble filo con el que estamos constantemente en peligro y que cualquier distractor puede tener consecuencias fatales.

  Si tu última notificación es la causa de que alguien muera, ¿contestarías?

 

 
 

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