La feminista local

NADA MÁS MUJER

/ por Fernanda González/

 

Tengo una pregunta seria que necesita una respuesta seria.

  ¿Qué le ponen a su agua que les da el derecho de juzgar a las personas? Porque les voy a pedir de manera muy atenta que le bajen a su pedo y empiecen a respetar.

    En México tenemos muy engranada esta idea de las mujeres como algo que se puede categorizar, las dividimos en putas y santas. Porque si no te acuestas con medio mundo, seguramente no te acuestas con nadie. Si no lo haces, eres una remilgada y hay algo mal contigo. Pero si te acuestas con medio mundo ya eres sucia, estás dañada, eres ese juguete roto que mandan al fondo del cajón. Las mujeres aprendemos a caminar en esta cuerda floja que es el doble estándar a una muy temprana edad. Aprendemos a hablar, a mirar, a caminar, a existir, de una manera que no nos haga presas pero que tampoco nos haga blancos. Y aun con todo este condicionamiento, con todo este entrenamiento básico que nos dan nuestras madres, todas terminamos con blancos del tamaño de montañas en la espalda

    Un conocido me dijo hace poco que las mujeres que mandan nudes son putas. Lo dijo mientras guardaba las fotos de una muchacha con la que llevaba hablando dos meses y que había respondido a las fotos que él le había mandado en el baño. Sus amigos se rieron y lo felicitaron antes de empezar a hablar de todas las “viejas” con las que ellos estaban hablando. Mi reacción instantánea fue soltarle un golpe. Pero no lo hice. En lugar de eso me les quedé viendo mientras se reían, con esa cara de pocos amigos que suelo poner cuando estoy en presencia de un grupo de idiotas. Poco a poco se dejaron de reír y me vieron raro. Les dije que no le veía nada malo a las nudes ni a las mujeres que las mandaban, que el problema eran las personas que traicionaban la confianza y hacían comentarios de ese tipo. Sus amigos, siendo los idiotas que son, comenzaron a reírse y burlarse de él. Me fui de esa fiesta 20 minutos después y no lo he vuelto a ver.

    Así como ellos hay muchas personas y con ello muchas opiniones sobre lo que las mujeres pueden hacer y no hacer. Entonces… ¿qué me hace “puta”? ¿La mujer santa dice ‘por favor’ y ‘gracias’ cada vez que le hacen el favor de reconocer que existe y se aguanta las ganas de mentar madres cuando le faltan al respeto? ¿Es eso lo que realmente quieren? No creo, porque en la cultura mexicana nos encanta pensar que el hombre tiene derecho a disfrutar de todas las “putas” que quiera mientras se case con una “santa”, porque la mujer se vuelve un objeto de colección y prefieren que esté en su empaque original.

    ¿Sólo merecemos su respeto cuando no disfrutamos de nuestro cuerpo? ¿Porque lo ven como un producto para su consumo? ¿Porque “calladitas nos vemos más bonitas” y las que no se quedan calladas no les sirven?

    ¿Cuál es su maldita necesidad por dividirnos así? Las mujeres existimos de diferentes maneras y las únicas personas que deciden cómo lo hacemos somos nosotras mismas. Y esto no va dirigido a las mujeres, porque ellas pueden y deben hacer lo que se les pegue la gana. Esto va para todas las personas que buscan razones para no respetar a las mujeres, que quieren justificar sus propios ataques. No existimos para demostrar que valemos la pena, no es nuestro deber convencerlos de que deben respetarnos, y mucho menos es nuestra responsabilidad controlarnos para anticipar sus reacciones. Ya estamos todos grandecitos… ¿y aquí todos se hacen responsables de sus acciones? ¿no?

    Supongo que lo que estoy tratando de decir es que no somos ni putas ni santas, nada más somos mujeres. Y eso debería ser razón suficiente para respetarnos.

 
 

 (Mich: gracias por la inspiración para esto. Te quiero y te extraño un chingo).

 
 

Los textos así como su contenido, su estilo y las opiniones expresadas en ellos, son responsabilidad de los autores y no necesariamente reflejan la opinión de la UDLAP. (Para toda aclaración: esporarevista@gmail.com)

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