Lego ergo sum

Sé mi hombre

/ por Rodrigo Lichtle/

 

Desde un punto de vista masculino heterosexual puede parecer complicado tomar en cuenta un punto de vista feminista. Aunque este término puede referirse o tomarse de diferentes maneras, se debe explicar y especificar a lo que uno se refiere.

  El feminismo, como se puede considerar en su evolución de las olas feministas norteamericanas, debe buscar una igualdad generalizada. Singularmente, una persona que se considera feminista no debería discriminar a otras minorías o grupos marginados. Este punto de vista es bastante distinto movimiento “original” que buscaba la equidad únicamente para la mujer (considerado como la primera y segunda ola feminista), movimiento criticado por un grupo de feministas (en ese momento radicales) por llegar a lo racista y clasista al tener un enfoque en mujeres blancas, heterosexuales y de cierto nivel socioeconómico. Por ejemplo, en un ensayo parte de This Bridge Called My Back, Mitseye Yamada denota cómo un movimiento que pelea contra el sexismo debería luchar también contra el racismo. Este libro, en parte titulado como “writing by radical women of Color”, tiene varios textos que denotan la discriminación de “mujeres feministas” hacia otras mujeres por su color de piel o atracción sexual. Por ejemplo, una de las editoras de la recopilación, Gloria Anzaldúa, escribe que: “the beginning woman of color is invisible both in the white male mainstream world and in the white women’s feminist world, though in the latter this is gradually changing”. El texto continúa diciendo que las lesbianas de color no existen para estos grupos, y que si son escuchadas son vistas como locas. Retomando la cita, ese cambio que Anzaldúa menciona es la posibilidad de que el feminismo deje de un lado la misma discriminación, clasismo, racismo y sexismo que se puede ver en una sociedad machista, para así convertirse en un término relacionado con la aceptación. Pero, de cierta forma, teniendo un punto de vista masculino y heterosexual, ¿para qué preocuparse de esas minorías, incluso por el feminismo en general?

    Creo que el feminismo debe buscar igualdad y equidad para toda persona, así como otras maneras de empoderamiento. Debe criticar partes de la cultura y sociedad, como el lenguaje patriarcal, la preferencia de género, el sexismo, y muchos de los elementos que desgraciadamente siguen vigentes. Por esto, es un grupo que en lugar de enfocarse solo en sus intereses, también es capaz de considerar y entender a minorías y a todo aquel que pueda ser discriminado de alguna manera. Algo que me parece válido y justo por lo que luchar.

    Tras definir qué es feminismo, no puedo dejar de pensar que es un tema demasiado amplio. Sin embargo, retomo la misma pregunta: ¿cómo ver el feminismo desde un punto de vista masculino, heterosexual y blanco? Es difícil. Por un momento consideré que sólo la aceptación de otras personas (especialmente mujeres o minorías) podrían afirmar que uno era feminista. Después, la investigación y la performatividad pasaron a ser determinantes en que me pudiera considerar feminista. Pero creo que hay una situación específica que puede ser determinante en la consideración de alguien como feminista. Esta sería una pregunta mucho más específica y que me parece importante: ¿cómo se puede evitar y reconocer el macho o al machismo teniendo esas características? El ejercicio de auto reflexión y de auto entendimiento que nos permitiría comprender qué sobrepasa lo correcto y qué es simplemente sexista o machista. Aún más claro, ¿que haría a un hombre entender su propia toxicidad si es que se encuentra dentro de una relación?

    De esta forma partimos, para regresar al feminismo. Se necesita una cierta capacidad de empatía para considerar a todas las expresiones de género como personas sin importar sus características. Si suponemos el ejemplo de un macho, un punto de vista diferente le impediría caer en toxicidad en una relación tradicional. En otras palabras, un macho no puede considerar a su pareja una persona independiente, igual que ellos. Sería algo menor, algo como el feminismo original que ignora ciertos grupos, en el que poner limitaciones es algo que puede hacerse porque la pareja sólo está para ellos y nada más. Así, su falta de ser feministas, por decirlo de alguna manera, se debe a su problema de establecer al otro como personas, y delimitar que sólo los hombres son personas completas y qué hay que realmente respetar.

   A mi parecer, el entendimiento del otro es un determinante del machismo. Una relación que cae en la toxicidad por parte del hombre generalmente se origina en el machismo, tanto el que la sociedad ha interiorizado como el que se ha aprendido a exteriorizar como un rasgo masculino. Por ejemplo, ciertas ideas que limitan a la mujer y no al hombre, o que demuestren un claro rol de género. Un cierto control protector, que pasa a ser un control claramente innecesario cuando se ordena o realmente complica la verdadera expresión de la pareja.

   Estas simples bases son un hecho ilógico que no puede ser argumentado, sino que sólo tienen base en tradición o construcción social. A lo que quiero llegar es que la diferenciación binomial lleva a que se considere a la mujer como diferente de una forma incomprensible. Aunque claramente tenga sus diferencias, como pueden ser biológicas, el problema es una relación entre diferencia e inutilidad o debilidad; una cierta incomprensión que se ve en “a las mujeres no hay que entenderlas, sino que amarlas”, que es irreal. Esa incomprensión puede ser argumentada al no entender el acoso, el miedo por feminicidios o solo por objetivación. Sin embargo, si uno no es capaz de comprender o intentar entender el otro punto de vista, es más que nada una falta de interés, apertura emocional o reafirmación de que una mujer es inentendible. La mujer pasa a ser algún tipo de artefacto complicado, al cual amar, pero al no poderla entender, sólo se queda como ese artefacto, no como un igual.

    Así como en Indiana Jones se denota una exotización y objetivación de otros lugares no occidentales; la mujer también puede pasar a ser un objeto que se puede usar para diferentes deseos del hombre. Esto es, siempre y cuando, uno diferencie a la otra y sea incapaz de realmente ver más allá. Creo que este es uno de los mensajes con el que el feminismo comienza: la mujer tendrá ciertas diferencias al hombre, pero no es menor; por lo que puede votar, trabajar, desear tanto o más que un hombre. Aunque es hasta que el mismo movimiento pasa a tomar en cuenta no sólo mujeres, sino a todo tipo de minorías , e incluso el hombre y cómo se ve afectado por el sexismo; cuando el concepto evoluciona y pasa a buscar una equidad generalizada. De la misma forma, un mínimo enfoque feminista donde uno puede tomar en cuenta y comprender el punto de vista del otro, podría evitar ciertas condiciones machistas o sexistas que se pueden vivir en una relación.

    De cierta forma, es la diferenciación entre los sexos, la cual ahora debería hablar de la gama de género y sus diferentes performatividades, la que crea esa limitante en el pensamiento machista. Esta diferencia permite el no entender y separase del otro. Me parece que hoy en día uno debería ser feminista. Puedo decir que esta objetivación y esta separación que hace ver a la mujer como un artefacto complicado, también puede construirla como un artefacto erótico. Ese artefacto que se termina convirtiendo en el alza de feminicidios e incluso de falta de importancia a la violación, acoso y violencia en contra de la mujer. El pensamiento llega a un extremo en el que uno puede preguntarse, ¿si no la entiendo, si no es igual que yo, y si es un objeto que intenta excitarme; por que no usarla como tal? Un primer paso para evitar la performatividad machista y agresiva-controladora es nada menos que ser feminista.

    Si la otra persona puede ser entendida, y se entienden las similitudes de su individualidad y humanidad, entonces se pasa a que una relación pierda las limitaciones sociales o culturales.

 

 
 

Los textos así como su contenido, su estilo y las opiniones expresadas en ellos, son responsabilidad de los autores y no necesariamente reflejan la opinión de la UDLAP. (Para toda aclaración: esporarevista@gmail.com)

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