Fulgor bohemio

María Magdalena, un símbolo de resistencia de la corporalidad femenina en la Nueva España

/por Frida Téllez/

 

María Magdalena, la mujer mística que aparece en los textos bíblicos del Nuevo Testamento como la fiel compañera de Cristo, es sin duda alguna un personaje protagónico dentro de la configuración del imaginario cristiano debido a su significante aparición en grandes momentos como el avistamiento de los milagros de Jesús, su crucifixión, muerte y resurrección.

 

          La iglesia le ha otorgado atributos y características que la convierten en un personaje destacado, pero sumamente complejo, ya que existen difusas versiones sobre su historia. Los padres fundadores en el siglo III d. C. comenzaron a construir el mito hagiográfico en torno a su imagen que la convirtió en prostituta, una mujer entregada al placer carnal y a las efímeras vanidades del mundo, que logra redimir sus pecados tras su conversión espiritual con Jesucristo. Algunos investigadores desmienten lo anterior   apuntado que simplemente se trataba de una mujer libre que desafía a su padre abandonando los privilegios de una vida acomodada para buscar a Cristo.

 

         Lo interesante de este personaje es que fue una  mujer quien  vivió su cuerpo de una manera particular al hacer de la sensualidad y la sexualidad parte activa de su experiencia cotidiana, la cual  se ve plasmada en los textos bíblicos, con una sutil pisca de erotismo y exaltación de su carácter pasional.

 

         Para la época Novohispana en las representaciones pictóricas de los maestros pintores de la época, como Juan Correa y Baltazar Echave Ibia, Magdalena es representada como una mujer cuyo rasgo más representativo es su brillante cabellera dorada, que claramente dota al personaje de una energía vivaz y tintes eróticos. También se le ha retratado de formas muy diversas en momentos específicos de su vida, como en la obra de  “La conversión de Santa María Magdalena” de Juan Correa en donde aparece con los más finos atavíos, pero con un rostro que no expresa felicidad, sino pena, como renunciando a las banalidades de una vida de riqueza, momento en que decide dejar la vida de pecado. Además la pintan como una penitente arrepentida, despojada de sus posesiones terrenales, vestida con harapos o desnuda y cubierta con su cabello, como en el anónimo novohispano del exconvento de Santa Mónica. Sin embargo siempre resalta entre los más finos detalles el de su naturaleza pasional. 

 

         Dentro de la configuración religiosa, la amada discípula de Cristo se convirtió en la santa patrona de las mujeres:  prostitutas, pecadoras y arrepentidas, ya que al ser una mujer entregada a los placeres y tan alejada de la perfección divina, su personalidad parecía muy afín a ellas, sobre todo porque en este tiempo las mujeres pertenecientes a dichos grupos sociales eran sexualizadas, pues su cuerpo incitaba la lujuria en los hombres; además se percibían como muy escandalosas, obscenas y demasiado libres. 

         

          Particularmente, Magdalena generó entre las negras y mulatas una forma de encontrar un lugar propio en la historia de la salvación, que no condenó la manera en que se expresaban con su cuerpo, cánticos y bailes afro descendientes; así como tampoco reprobó su identidad cultural, ni su lejanía con la “pureza virginal”.

 

         Esto que a los ojos de algunos lectores parecería insignificante nos da indicios de que, a pesar del control que ejercía la iglesia católica sobre la sociedad, mujeres negras y mulatas encontraron en la figura de María Magdalena una forma de aceptar su corporalidad y sus distintas formas de vivirla. Creando un espacio de resistencia para que estas mujeres que no encajaban en un mundo dominado por el eurocentrismo completamente católico, reconocieran que no necesitaban ser perfectas, que no debían renunciar a su esencia ni a  las formas en que expresaban su identidad para ser “salvadas” por Jesucristo, ya que una mujer muy parecida a ellas logró entrar al paraíso.  

 

Referencias
Gallego, Alicia.  “María Magdalena y su tratamiento erótico: La Magdalena de Lope”. AnMal Electrónica (Universidad Complutense de Madrid), vol. 32 (2012).
Roselló, Estela. “El cuerpo de María Magdalena en un devocionario Novohispano: La corporalidad femenina en la historia de la salvación del siglo XVIII”. ENH Instituto de Investigaciones Estéticas, UNAM, vol. 42 (2010).
Museo de Soumaya. “María Magdalena en el Arte”. Mayo 2019.

 

 

Imágenes tomada de Internet.

 

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Tags :#María Magdalena#Resistencia femeninaReligión

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