Sortilegios entre la wisteria

La rueda del año

/por Mar Rawlins/

 

Últimamente mi práctica y conocimiento ha progresado, entre caminos extraños y divergencias. Mi contacto con otros practicantes se ha expandido, no solamente en redes sociales, si no en persona, lo cual también me ha llevado a cuestionarme de lo que yo esperaba de mi práctica, cómo quería que fuera mi relación con ella, y me llevó a aprender de ciertos errores que he cometido o de cosas que simplemente vinieron intuitivamente.  Pasé de nombrarme Wicca, a nombrarme bruja o pagana, aun sin soltar ciertas creencias del primer denominativo que me había asignado al inicio de mi camino. ¿Pero qué es Wicca y por qué empecé a abandonarlo? 

 

          Wicca es una pequeña sub-parte de lo que sería considerado la práctica de Neo-paganismo y “brujería”. Por una parte la brujería es la práctica de un conocimiento oculto de los antiguos que fueron erradicados por la imposición del cristianismo y el islam. Es una característica inherente y autóctona de casi toda la cultura en la Tierra. Es una religión bastante atractiva y fácil de digerir, al ser principiante puede incluso llegar a parecer el único camino por tomar, gracias a su modernidad y estética. Al igual que de su código moral. 

 

          Fue creado por Gerald Gardner, conocido como The father of Wicca, quien  trajo a la luz un nuevo tipo de Neo-paganismo alrededor de los 50s, introduciendo así una nueva religión, con nuevas reglas morales y formas de practicar magia. De igual forma, es politeísta y la define la gran regla de 3, la cual significa que todo lo que mandes energéticamente sea positivo o negativo al universo se te regresará triplicado; como una especie de karma. 

 

          Lamentablemente, todo esto fue solo un conjunto indiscriminado de distintas culturas. Se apropiaron de nombres y conceptos de ciertas religiones que por falta de un mejor término denominaremos como “Celtas”, evitando indagar en los múltiples pueblos de Irlanda, Bretaña, Cornualles, Isla de Man, entre otros. Culturas que sufrieron subyugación, invasiones, y la eliminación y censura de sus tradiciones, especialmente por los romanos, o en tiempos “modernos” del gobierno de Reino Unido . Sin embargo, no para en lo celta. Lo “Wicca” combina distintas culturas y panteones, como el nórdico, griego, egipcio, etc. Y aunque se puede alegar que es solamente la reclamación y reconfiguración de lo Neo-pagano, este proyecto termina en la comercialización de este y, prácticamente, una falta de respeto a las culturas insertadas en este nuevo sistema. Esto desgraciadamente a nivel superficial es parte de su atractivo a practicantes, por que les permite dejar de indagar o estudiar. Es un toque ligero. 

 

          Esto nos lleva a la famosa rueda del año, basada en los solsticios, equinoccios y el punto medio entre transiciones de las temporadas: primavera, verano, otoño e invierno. Con la pequeña adición de una mezcolanza de religiones paganas. Es una especie de calendario para aquellos que se denominen Wicca y que marca los ciclos de la naturaleza, el tiempo y energía. Desgraciadamente, ha sido un término generalizado para los paganos o las brujas. Es un elemento de la práctica sumamente comercial, vendiendo el concepto de cuándo y cómo celebrar o hacer ciertos rituales, sin tomar en consideración de dónde provienen o qué significan realmente sus elementos. Un claro ejemplo es Mabon, un dios o semidios que puede ser relacionado con simbología del verano y el sol, y cuyo nombre es principalmente utilizado como un día festivo posicionado en el solsticio de otoño. 

 

          La rueda del año combina distintos sistemas y celebraciones, resultando en una relación de característica colonizadora y de apropiación, pues se tomaron elementos de distintas tradiciones sin realmente una demostración de respeto a estas. No sería un problema si Gardner hubiera inventado su propia terminología, pero el hecho de que haya decidido tomar estos elementos creó una especie de criatura al estilo Frankenstein. No enseña la historia completa de los mitos y las deidades detrás de estas, creada para que se vendiera por sí misma. Las relaciones entre esas culturas es puesta a un lado, panteones que conociendo un poco de historia se podría reconocer que habría conflicto causado por la invasión de un pueblo a otro. 

 

          Y como cualquier otra creencia Wicca a los demás paganos y practicantes se nos coloca como regla generalizada, se vilanizan conjuros, maldiciones y maleficios. No falta el comentario de “An ye harm none do as ye will” (“Haz lo que quieras, a nadie dañes” sería una traducción, aunque no excelente de esta regla que domina la práctica Wicca) por ser paganos terceros nos autosubscribe a esas ideaciones. 

 

          No quiero que ningún practicante se sienta atacado por esto. En su momento, como mencioné en mi última columna, yo practique la religión Wicca por un tiempo. Pensé que era mi camino. Y no creo que todo sea inherentemente dañino, solo su creador, el cual básicamente creó un culto para poder monetizar el Neo-paganismo.  Pero hay algo positivo, y es que gracias a la introducción y propagación de lo Wicca se abrieron las puertas al paganismo, el cual comenzó a ser aceptado. Es más sencillo ser practicante ahora. Y sí, de cierta forma habrá que agradecérselo a la comunidad que fundó Gardner. 

 

Fuentes: 
The Man Who Made Witchcraft (Pagan Documentary). Timeline. Youtube 
Wicca by Scott Cunningham  
Witches of New York by Alex Mar 

 

Los textos así como su contenido, su estilo y las opiniones expresadas en ellos, son responsabilidad de los autores y no necesariamente reflejan la opinión de la UDLAP. (Para toda aclaración: esporarevista@gmail.com).

Tags :#Brujeria#paganismo#Wicca

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