Sortilegios entre la wisteria

El jardín secreto de una bruja

/por Mar Rawlins/

 

“Growing all around us is our heritage, our history and our birth right” Alison Garber  

 

La herbología es el estudio de plantas y sus usos medicinales o propiedades mágicas, son relevantes en la mayoría de las culturas y usualmente aparecen en distintas prácticas dependiendo de la bruja de estos tiempos.  Aunque hoy en día la bruja que se especialice en el jardín o  el uso de plantas se denomina generalmente como bruja verde a aquella que integre las plantas en sus rituales, conjuros, etc… o de cocina si usa la comida o las especias con cierta intención, sin embargo, es un tanto ridículo tener que resaltar tantas limitaciones.

 

          La práctica de brujería viene de nuestra conexión con nuestro entorno, principalmente natural, y con la transformación de esos ingredientes que componen los conjuros en conjunto con la intención de la bruja. La relación viene inherentemente con lo que hacemos, aunque después se pueda especializar  en trabajar con huesos, piedras y cristales, música, etc… 

 

Nuestras culturas ancestrales las han utilizado para crear remedios, cataplasmas, tisanas, etc… para curar gente y/o para contactar a los espíritus. Ya sea recolectadas de un jardín personal o la recolección en el campo. Maria Sabina es un buen ejemplo, ella relataba cómo su tío había enfermado y que ella fue a recolectar las plantas específicas, que un espíritu la guiaba y que aún le permitía a su descendencia curar a otros. El té de lavanda para bajar la presión o ayudar con el sueño, el té de yerbabuena o de diente de león para los cólicos o molestias menstruales, la canela y el jengibre para calentar el cuerpo. 

 

         El uso de las hierbas no se delimita en curaciones o en infusiones, también se encuentra en la cocina: el ajo para desinfectar o el tomillo que reduce la inflamación pueden agregarse fácilmente en un caldo de pollo; una pizca de canela en el café de la mañana, siempre revolviendo la cuchara hacia las manecillas del reloj para atraer lo que deseemos o hacia el lado contrario para revertirlo o rechazarlo; la albahaca sirve para el amor o la buena suerte, el anís para los sueños premonitorios. Como Isabel Allende lo expresa en su libro Afrodita: “Las hierbas y las especias son el alma de su cocina…” Las especias que puedes comprar en el mercado o super son excelentes herramientas dentro y fuera de la cocina, incluso con hechizos de protección como el hilo de sal en la ventana, la botella con canela y otros ingredientes para el amor propio, o la cáscara de huevo que no solo sirve para alimentar y abonar las plantas de la casa sino para proteger tu hogar de entidades extrañas. 

 

         Fuera de la cocina o del jardín. Las hierbas medicinales que crecen silvestres cuidadas por la mano de la Madre Tierra son potentes, abundantes y sabias. Cada planta tiene su propia esencia y personalidad. Crecen a nuestro alrededor, son nuestra herencia, nuestra historia y nuestro derecho de nacimiento: “Parte de recolectar hierbas es que tienes que dar gracias. No los llamamos dioses, pero hay seres espirituales que cuidan de las plantas, animales, cursos de agua, lagunas, montañas, caminos y todo lo demás en el bosque” (Saqui, pg. 9). Cuando se recolecta algo que es parte de la naturaleza, en mi experiencia, siempre es bueno dejar una ofrenda física, como un trueque que sea equivalente y justo, todo mantiene un balance. También se puede ofrecer un rezo a los espíritus o entes de ese espacio, como muestra de respeto a ellos y la ayuda que te proveen.  Es bueno como practicante poder honrar los espacios y las herramientas de las que dependemos. Al igual que honrar el recuerdo de nuestros ancestros, de aquellos que vinieron antes o que cimentaron la manera en la que trabajamos.

 

         Y desafortunadamente cuando pensamos en plantas medicinales parece que lo vemos como algo del pasado, se olvidan tradiciones y conocimiento. No es así, por más que avance la medicina occidental o moderna o como sea que quieran denominarle es bueno recordar los remedios caseros, no quiero decir que reemplaces ir al doctor por un té, no,  pero van de la mano y es bueno reclamar nuestras raíces y conocimiento ancestral. 

 

          Mi bisabuela fue partera en Morelia, sin embargo, desgraciadamente su experiencia no fue heredada a mi abuela ni a ninguna de mis cinco tías. Todo arrastrado al olvido, remedios perdidos por el tiempo y el desplazamiento del rancho a la ciudad. Ahora, frustrada, quisiera tener el poder otorgado por generaciones. Estar en contacto aunque sea por este medio a mis ancestros o a un pedazo sobreviviente a la colonización, incluso tener el placer de poder tener el privilegio de una herencia de brujería folclórica (aunque signifique rezar el padre nuestro o dejar un vaso de agua diario a un santo).

 

         Veo fotos de mi bisabuela y casi puedo sentir su energía emanando del papel: su forma encorvada, su carácter imponente. Intento imaginar qué tipo de fuerza tendría una mujer en un rancho. Una que atendió tantos partos en situaciones poco óptimas. Que su marido fue asesinado y tuvo que esconder a sus hijas para que no se las robaran. Espero que al intentar recuperar el conocimiento de las plantas, al crear una conexión con la Tierra pueda reconectar con mi bisabuela. Demostrar que su poder aún vive, independiente del tiempo o de las generaciones que lo han ignorado. 

 

Referencias: 
Ix Himen U Tzaco Ah Maya: Maya Herbal Medicine de Aurora Garcia Saqui
The Hedge Witch’s Herbal Grimoire de Alison Garber, ilustrado por Adrienne Rozzi. 
Afrodita; Cuentos, Recetas y otros afrodisíacos de Isabel Allende

 

Imagen: @markibreet

 

Los textos así como su contenido, su estilo y las opiniones expresadas en ellos, son responsabilidad de los autores y no necesariamente reflejan la opinión de la UDLAP. (Para toda aclaración: esporarevista@gmail.com).

 

Tags :#brujas#herbología#rituales

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