A través de mis lentes

And now I just sit in silence

/por athena/

 

En el 2016 descubrí una banda que cinco años después continúa siendo mi lugar seguro. Estaba escuchando una playlist de Panic! At the Disco, Fall Out Boys y My Chemical Romance en Spotify, cuando me di cuenta de que al final te da recomendaciones con referente referente a la lista. No recuerdo las demás pero una, la cuarta para ser exacta, me gustó mucho. La guardé enseguida y busqué la letra. La canción es Car Radio de Twenty One Pilots.

 

          En términos sencillos, habla sobre como a una persona le abren el carro y roban su estéreo con todo y los discos, por lo que ahora tiene que manejar en silencio. Esto lleva a que su mente reflexione sobre distintos temas. Los versos parecen un flujo de consciencia que termina con la frase “and now I just sit in silence”. Conecté con este concepto casi al instante.

 

          Desde muy pequeña he estado acostumbrada a tener ruido en el fondo, como el clima de ventana mientras dormía, la música de RBD en lo que hacía tarea o caminar por el campus con el soundtrack de un musical que acabo de descubrir. Tan acostumbrada estaba (o estoy, más bien) que me provocaba ansiedad el silencio. En el sentido de que cuando no hay sonido, mi mente es libre de aventurarse por cualquier pensamiento, bueno o malo. Ellos también abordan como, si no de manera negativa, algo a lo cual se le puede llegar a tener miedo, cosa que nunca había escuchado. Por más cursi que suene, me hizo sentir menos sola.

 

         Una vez que le agarré cariño a la canción, vino la parte de aprenderme la letra. Para esto debo mencionar un poco del género. Wikipedia la clasifica “rap rock” y “electronic rock” siento que le queda corto. Como la música no es mi fuerte, no sé cómo describirla o categorizarla de manera correcta, pero lo que puedo decir, relevante para la historia, es que los versos tienen un ritmo más rápido que pudiera parecer rap. Fonéticamente, me atrajo mucho; fue lo último que, como dije, me impulsó a aprendérmela. Cada tarde cuando mi mamá pasaba por mi en las clases de guitarra, enlazaba mi celular al estereo, buscaba la letra en el internet y practicaba hasta llegar a casa. Una y otra vez, dos veces por semana hasta que lo dije bien de corrido y después, sin leer. 

 

          Entonces, empecé a investigar más sobre la banda y el resto de su música. Poco a poco me fueron gustando más. Las letras, el rap, la batería son algunos de los elementos que se repiten en sus canciones que me encantaban. En mi tiempo libre, leía sobre la historia que ellos crearon, más las teorías de los fans sobre su último álbum de ese momento, Blurryface; veía videos sobre la amistad de los dos integrantes Tyler Joseph y Josh Dun. Poco a poco me fui encariñando y volviendo fan.

 

         En agosto de ese año mi abuelita paterna murió de cáncer. Mi papá y yo volamos desde Coatzacoalcos a Durango para poder estar con la familia. Recuerdo que mi papá estaba destrozado, nunca lo había visto de esa manera y sentí cierta responsabilidad de ser fuerte para él, aunque yo también estuviera sufriendo. Durante el viaje y la semana que estuve con ellos, cada vez que me sentía ansiosa o triste, me ponía los audífonos y la playlist de ellos era mi compañía. Especialmente, Car Radio. Por más cursi que suene, se sentía como un abrazo consolador. 

 

         Unas semanas después una compañera de la escuela me dijo que Twenty One Pilots iba a venir a México en menos de un mes. Estaba indecisa en ir, porque lo de mi abuelita todavía era muy reciente, pero no sabría si tendría otra oportunidad. Con mis ahorros compré dos boletos, uno para mí y otro para mi papá. Amé cada segundo del concierto, pude gritar, bailar y disfrutar de la música que me había hecho compañía en momentos feos junto con desconocidos con quien compartía la misma pasión. Fue la primera vez que escuché Car Radio en vivo, una de las mejores experiencias de mi vida. 

 

          Desde ese momento en 2016, esta pequeña banda de dos norteamericanos me ha acompañado en las altas y bajas de mi vida. De alguna manera, las mismas canciones y, algunas nuevas, se convirtieron en mi banda sonora personal. Sobre todo Car Radio, mi favorita, se ha vuelto mi confort y la canción que pongo cuando más necesito desahogarme.

 

Imagen: IG @write_my_stars

 

Los textos así como su contenido, su estilo y las opiniones expresadas en ellos, son responsabilidad de los autores y no necesariamente reflejan la opinión de la UDLAP. (Para toda aclaración: esporarevista@gmail.com).

Tags :#CarRadio#Playlist#TwentyOnePilots

You might also like

disqus comment